Una Navidad "Bilingüe" ¿será Posible?
Juan J. Sosa

Una Comunidad Diversificada y Diversa
La experiencia de "ser Iglesia" en los Estados Unidos nos ayuda a comprender mejor cada día una realidad incontestable: la mayoría de nuestras comunidades católicas experimentan conjuntamente los dones y los desafíos de la sociedad multicultural que crece rápidamente y que se extiende de nuestros centros urbanos y a nuestras áreas rurales. El desplazamiento de muchos católicos, provenientes de diversos grupos culturales (entre otros, hispanos, haitianos, asiáticos, indios y portugueses), puede representar una enorme presión social y pastoral para aquellas comunidades que quizás por primera vez descubren la realidad diversificada de sus miembros. Sin embargo, y a pesar del reto que esta realidad representa, los feligreses de dicha comunidad han de confiar y creer que esto no puede ser un problema. Los dones del Espíritu han de prevalecer en la comunidad por encima de sus dificultades pastorales; el 'soplo' de la nueva vida a la que el Espíritu Santo los llama ha de garantizarles los medios necesarios para experimentar una nueva realidad. Son muchos los artículos escritos y las conferencias dictadas en las últimas décadas sobre las exigencias pastorales que afronta una comunidad bilingüe o multicultural.
Permítanme en estos momentos hacer un resumen de aquellas experiencias con las que nuestros párrocos y agentes pastorales han lidiado bajo el doble criterio de "colaboración por la comunión", el doble principio que trasciende nuestras diferencias culturales:
- Conocer a los miembros de la comunidad, si fuese posible, bajo todos sus aspectos: ¿quiénes son? ¿de dónde provienen? ¿qué idiomas hablan? ¿cuáles son y en qué forma expresan los valores de la familia, la educación, la economía, la política? Esta encuesta sencilla ayuda a que nuestros agentes pastorales abandonen las apariencias 'tangibles' que a veces provocan percepciones equívocas, para que lleguen a conocer los ingredientes 'intangibles' que cada grupo atesora en su tradición histórica y cultural. Entre católicos, sobre todo, muchos de estos ingredientes son comunes, y en el espíritu de la 'comunión' en la fe, dentro del corazón de cada grupo descansan elementos 'intangibles' y enriquecedores, que, como dice San Pablo, reflejan una unidad de fe por la que todos comparten un mismo bautismo y celebran a un mismo Señor.
- Evitar el término "minoría" por todos los medios. En la actualidad, tanto entre católicos como entre nocatólicos, este término puede ser peyorativo. Recuerden que para Jesús no hubo favoritos. Jesús se entregó a todos los que buscaban encontrarse con Él, judíos o gentiles por igual.
- Conocer la liturgia de la Iglesia con todas las opciones y posibilidades que la reforma litúrgica del Concilio Vaticano II provee, no sólo en la celebración de la Eucaristía, sino en las celebraciones múltiples de la Liturgia de la Iglesia: en los Sacramentos, la Liturgia de las Horas y las bendiciones que destacan los 'sacramentales' propios de la tradición católica. El principio de adaptación cultural que la Constitución de la Sagrada Liturgia (párrafos 37-40) destaca conjuntamente y facilita que aceptemos aquellos conceptos primarios que forman parte de nuestra reflexión antes de que comencemos a preparar una celebración bilingüe o multicultural.
El ciclo Navidad–Epifanía nos invita a conocer las diferentes formas en que los miembros de nuestras comunidades diversas y diversificadas expresan la celebración del nacimiento de Cristo, en especial, las celebraciones que anticipan la fiesta de la Navidad. Nos podemos preguntar: ¿cómo podremos hacer de tantas celebraciones distintas una ofrenda comunitaria si no apreciamos primero las ofrendas o expresiones propias que cada comunidad expresa para celebrar el cumpleaños del Señor cada año? ¿Cómo lograr que haya una 'comunión' de expresiones si no tratamos de comprender la forma en que la segunda parte del ciclo, la Epifanía, encaja dentro de este contexto celebrativo?
El Regalo de la Palabra Hecha Carne en el Leccionario
Las Sagradas Escrituras que acompañan el Ciclo Navidad–Epifanía nos brindan la base que nos ha de servir para la preparación de estas fiestas en un ámbito bilingüe. En la historia de la Encarnación encontramos elementos 'miméticos' (dramáticos) que las propias comunidades acostumbran a representar sobre todo con y para los niños: José y María buscando 'posada', el nacimiento del Niño Jesús en el pesebre, el anuncio a los pastores (Israel) y la adoración de los Reyes Magos (el llamado universal más allá de Israel), la huida a Egipto, el peligro que causa el rey Herodes, la muerte de los niños inocentes, el regreso a Nazaret, y la presentación del Niño en el Templo. Fuera del ciclo Navidad–Epifanía, nuestros pueblos se han familiarizado con estos temas durante muchos siglos por medio del rezo del Santo Rosario. Nuestra pregunta actual es: ¿pudieran dichos temas formar parte de celebraciones rituales que involucren a familias procedentes de varias culturas para que, juntos, lleguen a profundizar sus vidas en el misterio que celebran o representan?
Adviento
Cancionero completo de Jaime Cortez con el sonido de una banda bilingüe.
Muchas de estas comunidades diversas celebran la octava que precede a la Navidad de diversas formas (hispanos, filipinos, brasileros). Cada uno de estos días aparentemente hace eco de las Antífonas "O", que en las Vísperas desde el 16 de diciembre van destacando un atributo diferente al Emmanuel que se acerca; de ahí, el canto conocido como "Venid, venid Emmanuel". A través de los siglos, lo que en los monasterios se cantaba entre monjes y casi en privado, en el pueblo se hizo dramatización mimética y pública por medio de 'posadas', Misas de 'aguinaldo' u otras celebraciones similares propias de diversos grupos culturales. Por lo tanto, recomendamos:
- Acentúen la octava hacia la Navidad con la Liturgia de las Horas en varios idiomas para que todas las comunidades puedan celebrarla a distintas horas en una misma parroquia.
- Desarrollen en una misma celebración o en varias celebraciones durante la octava las expresiones rituales que cada grupo utiliza en su preparación para la Navidad. Este proyecto de "Navidad en América" o "Navidad en el Mundo" debe incluir textos bíblicos, gestos litúrgicos e incluso y hasta la oportunidad de compartir los platos típicos que cada grupo ofrece durante este tiempo que va a fomentar de por sí el amor y la paz entre todos.
En la actualidad, muchos de los misalitos e himnarios que forman parte de nuestro culto parroquial aparecen en dos idiomas con las Misas correspondientes a esta solemnidad: la Vigilia de la Navidad o Misa del Gallo, la Misa de la Aurora, y la Misa del Día. Se pueden utilizar diferentes idiomas en estas Misas, especialmente en la Misa del Gallo cuando la comunidad en pleno se reúne para escuchar el pregón que anuncia el nacimiento del Salvador y el conocido texto del primer capítulo de san Juan como evangelio ("Y la Palabra se hizo carne"). Ante esta realidad, sugerimos que se consideren estas reflexiones:
- ¿Cuál es la lengua que más conoce la asamblea? Esta puede ser la que se utiliza para proclamar el Evangelio. Las otras dos lecturas se pueden proclamar en otros idiomas.
- El salmo responsorial, que siempre se canta, puede presentar la antífona o estribillo en un solo idioma y en otras lenguas las estrofas o versos.
- La mayoría de nuestras comunidades se puede identificar con los villancicos propios de los Estados Unidos o del mundo angloparlante. Muchos han sido traducidos al castellano y a otras lenguas. La asamblea en pleno puede cantar las antífonas o estribillos de estos villancicos tan universales sin mucha dificultad ("Adeste Fideles", "Noche de Paz", "Dichosa Tierra, Proclamad").
- La clave de una celebración bilingüe es el celebrante. Él puede guiar a la comunidad a través de toda la celebración:
- Con frases cortas en varios idiomas durante la bienvenida
- Prestando atención a los lectores durante la proclamación de la Palabra
- Cantando con la asamblea y utilizando los recursos impresos que se han preparado para cada celebración
- Aunque la homilía puede ser el elemento más difícil para el celebrante en esta celebración, es la homilía la que anuncia un mensaje único en varias lenguas.Se sugiere lo siguiente:
- Reflexione en las Sagradas Escrituras días o semanas antes de la celebración.
- Escoja un tema y una historia o anécdota que le ayude a ilustrar el tema.
- Utilice esa historia o anécdota en un idioma (quizás el menos dominante) y exponga su tema durante el desarrollo de la homilía en el idioma dominante de la comunidad, pero nunca repita lo que dice en un idioma o traduzca el mismo mensaje en varios idiomas. Los participantes bilingües descubren una gran distracción cuando tanto los textos bíblicos como la homilía se repiten de un idioma a otro en las celebraciones bilingües o multilingües.
Elementos Rituales para la Celebración de la Navidad y la Epifanía
Himnario Bilingüe
One Faith, Una Voz es un excelente recurso para la Iglesia multicultural de hoy.
Se puede decir que desde el rito de entrada de la Misa de Medianoche (Navidad) hasta la bendición final, la estructura de la Liturgia Romana nos provee una serie de adaptaciones que pueden acentuar tanto el mensaje como la belleza de la celebración de una manera singular:
- El ambiente litúrgico exige una decoración bella y sencilla. El nacimiento no debe desplazar ni al altar ni el ambón ni la sede. Colocado hacia un lugar apropiado, estas imágenes pueden formar parte de un conjunto que adorna el lugar sagrado con la alegría de la temporada. En muchas áreas del país, los decoradores interiores que forman parte de la comunidad pueden prestar una ayuda especial a las comunidades en su expresión ambiental.
- Se puede hacer la proclamación de la natividad antes de comenzar la procesión de entrada.
- Un diácono puede llevar la imagen del Niño Jesús en procesión, seguido por otro que lleve el Evangeliario siempre delante de los ministros de la liturgia. El diácono con el Niño puede colocar la imagen en un sitio especial en el santuario de la misma manera que la Cruz procesional se coloca con reverencia y respeto en el lado opuesto, mostrando así en imágenes dos de los misterios significativos de nuestra fe: la encarnación y la redención del Señor Jesús.
- En el Bendicional aparecen un grupo de textos y sugerencias para la bendición del árbol de Navidad o del pesebre. Quizás el párroco quiera bendecir el pesebre en una Misa de Vigilia, con los niños, antes de la Misa de Medianoche y entronizar al Niño Jesús en la Misa de Medianoche, haciendo así eco del Evangelio de san Juan (capítulo primero) que se proclama en esa misma Eucaristía.
- La presentación de los dones debe ser sencilla, aunque siempre hay espacios para que los miembros de las diversas comunidades se presenten con dones típicos de sus países de origen, acompañados por uno de los villancicos universales mencionados anteriormente.
- Aunque la plegaria eucarística constituye una totalidad, podemos preguntar e indagar si, con permiso del obispo, se pudieran dividir en varios idiomas las intercesiones que forman parte de la plegaria después de la anámnesis para concluir con la doxología en el idioma original con que comenzó la plegaria.
- El Padre Nuestro que abre el Rito de la Comunión se puede rezar en los idiomas de todos los miembros de la asamblea; en dicho caso, el celebrante puede escoger el idioma dominante de la comunidad para el embolismo y el saludo de la paz.
- Al concluir la Eucaristía, y después de la bendición final, se puede ofrecer a la asamblea la veneración de la imagen del Niño Jesús entronizada al comienzo de la Misa. Esta costumbre muy antigua exige una explicación para aquellos miembros de la asamblea que la desconocen. De hecho, el rito de la veneración, acompañado por villancicos, se convierte en un rito paralelo al de la veneración de la Cruz que el servicio litúrgico del Viernes Santo provee.
Ave, María
Paquete de
Acompañamiento para Teclado, Guitarra, 4 voces [Descargue].
La alegría de esta temporada no concluye el día de la Navidad, aunque nuestros centros comerciales aparentemente quieren concluirla con sus ventas. La temporada litúrgica continúa con la octava de la Navidad, la fiesta de la Sagrada Familia, la solemnidad de María, Madre de Dios (Día mundial de la Paz), la solemnidad de la Epifanía y, por fin, la fiesta del Bautismo del Señor con la que se concluye el ciclo completo de la temporada. Aunque la sociedad contemporánea se olvide del mensaje navideño rápidamente, la comunidad parroquial debe continuar celebrando el regalo de Dios en la entrega de su Hijo al mantener las decoraciones y el espíritu de la temporada hasta el último momento.
Se sabe que los días antes de la Navidad presentan muchas presiones tanto para nuestros agentes pastorales como para nuestros feligreses, a pesar de la riqueza espiritual extraordinaria que la propia liturgia refleja. De la misma manera, tal parece que los días después de la Navidad pierden su sentido festivo por las presiones sufridas en días o semanas anteriores. Por consiguiente, estamos llamados a afrontar un desafío continuo: ¿cómo mantener el espíritu navideño con todo su mensaje enriquecedor durante la temporada que prosigue a la Navidad y concluye con el Bautismo del Señor? ¿Pudieran celebrarse las fiestas de los grupos parroquiales de este tiempo durante la Navidad y no antes, durante el Adviento, cuando parece que cada grupo necesita reunirse urgentemente para celebrar el nacimiento del Señor? Son preguntas básicas que invitan a que todos los agentes pastorales reflexionen juntos antes de brindarle a su propia asamblea una respuesta pastoral.
Conclusión
Existe en la experiencia pastoral de nuestros párrocos y líderes de comunidades una reserva increíble de recursos y experiencias litúrgicas que forman parte de la celebración del ciclo Navidad–Epifanía, desde las decoraciones de la Iglesia hasta las selecciones musicales de nuestros coros. No obstante, existen también muchos desafíos y retos que brotan de la realidad pastoral de nuestras comunidades bilingües o multilingües. Estos retos nos invitan a romper la rutina conocida para explorar otras formas de preparar y celebrar el ciclo como la Iglesia nos lo pide. Este encuentro con las diversas comunidades nos ha de ayudar a comprender nuestra catolicidad y ha de provocar a la vez que nuestra creatividad se refleje en la vida pastoral de nuestras comunidades; es decir, lo mejor de la tradición, acompañada por nuevas formas celebrativas, nos ayudará a probar el 'vino' bueno que nace de 'odres' nuevos. En pocas palabras, sí es posible que la Iglesia local muestre su particularidad uniéndose en comunión a la Iglesia universal por medio de las celebraciones bilingües.
| Título | Precio | ||
|---|---|---|---|
| Cancionero | |||
| CD | |||
| Himnario Tapa Dura | |||
Reúna a su Asamblea Multicultural
Con un repertorio de más de 800 cantos en inglés, español y bilingües, One Faith, Una Voz es el primer himnario católico bilingüe.
